martes 4 de marzo de 2008

Cruzando el Estrecho


Este fin de semana he cruzado el Estrecho de Gibraltar.

He ido en ferry, en clase preferente (pq ha pagao la empresa, claro). Salí de Algeciras muy temprano, en el primer barco, y busqué un rincón junto la ventana para poder ver terminar el amanecer.

No hablaré sobre mi día en Ceuta ya que fue simplemente un día más de trabajo.

Volví de noche, sola (mi jefe optó por quedarse en la ciudad hasta el domingo), embarqué en el barco de las 21.30h y volví a buscar un rincón solitario, me acomodé en un asiento de ventana y apoyé la cabeza contra el cristal. Salimos puntualmente, pero no cogimos velocidad hasta salir del puerto, las luces del puerto y de la parte alta de Ceuta se alejaron hasta perderse. El ferry siguió adentrándose en la oscuridad absoluta. Me impresionó esa sensación de no poder ver nada del exterior, era una noche negra, con la luna oculta tras las nubes. De vez en cuando podía ver en la lejanía las luces de algún barco que estaba en la zona, pero aparte de eso, nada……simplemente nada.

Me vino a la cabeza esa gente desesperada para llegar a un mundo mejor, personas que no son tan diferentes de nosotros, personas cuyos recuerdos quizás sean parecidos a los nuestros. Personas que una vez que llegan al norte de Marruecos, ven que su sueño de alcanzar una vida mejor está a escasos 14 kilómetros.

Muchos huyen de la guerra, del hambre, de la muerte. Muchas mujeres hacen la travesía con sus hijos pequeños en brazos o en sus vientres. Muchos menores hacen la travesía porque sus padres deciden que deben de ser ellos los que viajan para buscar un futuro mejor.

Estas personas pagan una cantidad de dinero abusiva para poder jugar a la ruleta rusa o lo que es lo mismo, montarse en una frágil embarcación de madera junto con 100 ó incluso 150 personas. Me sigo preguntando como pueden caber 100 personas ó más en una patera¿?

El mar agita un poco el ferry y me llevo un susto, no se puede fiar uno del Estrecho de Gibraltar y sus condiciones metereológicas particulares, ese viento de levante, ese punto donde las aguas del Atlántico se mezclan con las del Mediterráneo, todo puede ser muy traicionero. Sigo sin poder ver nada fuera. Sigue la oscuridad. Yo no debo de tener miedo, viajo en un gran barco. El miedo pertenece a esas personas que atraviesan el Estrecho en patera.

Miedo es ver que otro barco recoge al patrón a mitad de camino, abandonándote con casi toda seguridad a la muerte. Miedo es ver que hay un solo chaleco salvavidas y que lo lleva el patrón. Miedo es que el barco navegue semi-hundido por culpa de la sobrecarga. Miedo es achicar agua sin parar para poder mantenerse a flote. Miedo es no poder respirar pq estás aplastada/o por compañeros de viaje. Miedo es quedarte a la deriva.
Miedo es el abrazo oscuro del mar.

La absoluta desesperación de estas personas y el hecho que su esperanza es mucho más fuerte que su miedo es lo que les llevan a cruzar el Estrecho de la Muerte.

Pienso en las personas que dejan atrás, porque ellos también tienen padres, parejas, hijos, amigos.

La mayoría de estas personas valientes que mueren en el intento de alcanzar una vida mejor quedan en el anonimato, sus restos descansan en los cementerios municipales. Me imagino que sus familias con el paso del tiempo y la ausencia de noticias se imaginan lo peor.

Este viaje ha movido algo en mi interior, me he dado cuenta de que no debemos de temer a estas personas que llegan, la gran mayoría son buenas y solo buscan vivir dignamente.

Yo no puedo quejarme de absolutamente nada. Me siento egoísta. Yo aquí en clase preferente, cruzando el Estrecho en este monstruo del mar, a salvo de la oscuridad y de la humedad del levante.

Siempre, siempre hay alguien que estaría dispuesta a arriesgar su vida para poder vivir la mía.

Hoy dedico mis palabras y pensamientos a todas esas personas víctimas de sus sueños. A todas, tanto a los que dejan su vida en el Estrecho o en cualquier otra frontera, como a los que llegan a su destino y cumplen su sueño, a los que siguen luchando para conseguirlo, a los que ya han dejado de creer que puede ser posible y a los que han dejado atrás.

No sé escribir bien y quizás no tenga un vocabulario amplio para expresarme como quisiera, pero hoy me siento satisfecha con mis palabras.

Como siempre, un gran muack.

7 comentarios:

Malvaloca dijo...

Tu reflexión también nos hará pensar a nosotros.

Todo un detalle que hayas escrito sobre esto.

Besos

Cruela dijo...

lo has expresado muy bien y no digas que no sabes escribir niña lo has hecho muy bien....
como siempre...
un día en Punta paloma decidimos ir a pasear al largo del mar,y llegó una patera delante de nosotros... salieron de allí aterrados mujeres, niños y hombres, aterrados de frío, pidiéndonos agua... no llevábamos de nada pero estábamos muy emocionadas al verles tirarse en la arena y besar el suelo... yo pensaba que por mucho que pensaban haber llegado todo el camino les quedaba por recorrer y me dio una pena inmensa... al rato llegó la guardia civil y tengo que decir que les trataron genial...
un post mu bonito
besos

Ellyllon dijo...

Chapó Mys!

Me sobrecogiste el corazón.
Sentí miedo, oscuridad, frío, hambre y desesperación.
Lo has descrito a las mil maravillas aunque lo contado sea tan triste...

Un besazo enorme morena mía!!!
Elly

Eris dijo...

plas, plas plas, hija miaaaaa, si eso es no saber escribir que baje Dios y lo vea!!!!

me ha gustado leerlo y ademas has expresado, muy bien por cierto, lo que siento cuando lo veo en la tele,¿cómo es lo que dejan atrás para que esta travesía, con todos sus riesgos, merezca la pena????. El tener y expresar esos sentimientos dice mucho de ti.Me alegro de haberte leido

Ciaoooo

DINA dijo...

Mys, precioso relato, me has hecho sentir muchas cosas.

Es curioso, no encuentro otra palabra, que gran parte de la felicidad venga condicionada por el lugar en donde naces. Hay gente que nace predestinada a sufrir, y nosotros, tan afortunados, nos empeñamos muchas veces en jodernos la vida, cuando lo tenemos todo !!!


Gracias Mys por este regalo que tan bien has escrito.

Te quiero una jartá !

Júlia dijo...

NADIE,y repito NADIE deja su tierra, su gente, su familia, su casa, sus pertenencias más íntimas por gusto. Hay que estar muy DESESPERADO para hacer este paso y esto merece que respetemos a todas estas gentes que nos llegan con solo lo puesto.

pandora dijo...

pues eso, que da que pensar... agradecer lo que tenemos, ayudar en la medida posible al que no tenga, pero además pese a todo...no dejar de soñar, a veces es lo único que nos mantiene vivos...
lo has escrito muy requetebien!!!!

un beso, pandora.